25. Sagittarius y el lustro
Empeñado en obtener
un combustible que no fuese contaminante para la atmósfera terráquea
y tampoco para las galaxias, Pedro Majuelo, el exoclimastólogo, caminaba cabizbajo y meditabundo por su finca, ni siquiera se atrevía
a mirar al cielo nublado, donde los pájaros volaban buscando refugio
en las encinas y alcornoques.
Los
resultados habían sido infructuosos. Primero lo había intentado con
la utilización de los excrementos de aves: palomas, gorriones y
gaviotas, estas últimas eran de las más prolíficas. Lo peor era el
hedor de los gases sobrantes, trataría de neutralizar el metano. ¿Y
si mezclaba la "masa resultante" con cerveza?. La
cavitación inducida por la ruptura de las burbujas más grandes,
creaban pequeñísimas nubes de gas carbónico, las "burbujas
hijas" crecían en rápida expansión y creaban la espuma. Si la
formación de espuma era tan explosiva, cuanto más grandes eran las
burbujas, podía suceder que con la presión impulsaran el motor del
cohete PEPA. No contó con la explosión de malhumor de los
circunspectos astronautas que estuvieron a punto de agredirle, al ver
como volcaba los barriles de la preciada "rubia".
Una llamada de la
N.A.S.A.L., le hizo coger apresuradamente la gabardina tipo "gadget",
el cielo amenazaba lluvia y el frío hacía prever una nevada.
Debería haberlo previsto, pero tal y como decía Matilde: Tanta
observación atmosférica de los planetas, le impedía ver el clima
terrenal.
¿Dónde habría
puesto las gafas? Cogió el sombrero del perchero, ¿le habría
crecido la cabeza? Un manotazo sobre ella para colocar el sombrero
hizo que las gafas sujetas por cordones le cayeran por delante de las
narices. Su proverbial despiste había hecho que le hubiese pasado
inadvertida la entrada en el nuevo lustro. Miró hacia las nubes y
eso le recordó la llamada que esperaba de la Dra. Vichiffta, la
investigadora de amplio espectro planetario.
Hacía tiempo, Pedro
Majuelo había descubierto cerca de la Vía Láctea, una nube de
polvo, llamada Sagittarius B2, cuya característica principal
era un gas llamado formiato etílico, lo que le hizo sospechar
que fuese bebible y lo había enviado a analizar.
Cuando entró en el
edificio iba chorreando agua desde el sombrero, miró hacia sus
zapatos. ¡Que desperdicio de agua! Pensó, detrás de él, el robot
limpiator se paró y lanzó un pitido. Se detuvo, dejó el
paraguas cerrado que colgaba de su brazo, sacudió la gabardina y el
sombrero, dejando un gran charco, el robot se apartó para no
electrocutarse. Entró en la sala de monitores, apenas se había
sentado, cuando la Dra. Vichiffta le dijo:
- ¡Eureka, amigo
Majuelo! Sus sospechas eran ciertas, la nube Sagittarius contiene el
gas formiato etílicus, lo que le proporciona un peculiar
aroma a ron y un cierto sabor a frambuesas.
- ¡Fantástico! -Pedro
Majuelo dio un gan salto y se le cayeron las gafas- ¡Gracias,
doctora Vichiffta!
Mister Polen, seguía
la conversación desde su monitor.
- ¡Eureka, eureka! -intervino- Nadie Avanza Sin Alegría Luminosa, esto merece una gran
fiesta para celebrar el nuevo lustro al antiguo estilo romano, una
ceremonia de lustratio.
Laura, la
traductora del chino mandarino y otras lenguas, le recordó que
terraqueamente hablando, lustro también significa quinquenio y por
tanto, revisión de los salarios.
- Lamento
interrumpir -dijo la Dra. Vichiffta- no me dejastéis terminar mi
informe. El polvo de la nube Saggitarius, con aroma a ron y sabor de
frambuesas detectado por nuestro animalis anonimatis,
también demostró poseer partículas de cianuro de propileno, lo
cual no la hace muy bebible que digamos.
La noticia cayó
como un alud de nieve sobre la cerveza.
(R.J.M./25.1.15)

